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Calvario

Felipe Pablo de San Leocadio. Óleo sobre tabla. 174 x 102 cm. Primera mitad del siglo XVI. Catedral de Segorbe.

Descripción

Composición estrictamente simétrica, que presenta en el centro la figura de Cristo crucificado, contemplando la figura de su madre, de pie de cuerpo entero y con el rostro dirigido a su hijo, mientras san Juan a la derecha, igualmente de pie y de cuerpo entero, contempla la figura de Jesus en sus últimos momentos con las manos cruzadas en signo de oración. Al pie del madero se encuentra la calavera de Adán. El fondo es delicioso y muy típico del maestro, con un horizonte alto, definido por las elevadas montañas azuladas, enmarcadas por vegetación.

La autoría de San Leocadio viene refrendada por la semejanza de la presente obra con la del mismo tema que conserva el Museo de Bellas Artes de València, si bien en la de Segorbe falta la figura de la Magdalena que sí que aparece en la valenciana. Aparte es aconsejable compararla con la escenita del calvario que presenta la Virgen de los siete dolores del Museo de la Catedral de València, cuyo rostro, por cierto, tanto se asemeja al de la Virgen en la obra que aquí se presenta.

Felipe Pablo de San Leocadio (c. 1480-1547), fue hijo del pintor italiano Pablo de San Leocadio y de su segunda esposa y hermanastro del también pintor Miquel Joan, fruto de un tercer matrimonio. Junto a su progenitor debió aprender a pintar y todavía se encontraba en el taller paterno en 1519 cuando se termina el retablo de san Jaime de la parroquial de Vila-real, puesto que así se había obligado el cabeza de taller y muestran los fragmentos de menor calidad de las propias obras. En 1521 participó en las deliberaciones del fugaz colegio de pintores constituido en València. Entre su producción destaca el retablo de san Vicente Ferrer para el convento de dominicos de València, al cual tal vez debió pertener la tabla conservada en el Museo de Bellas Artes de València, que representa La prueba judiciaria del fuego. También iluminó códices y tal vez se le pudiera aproximar alguno de los conservados en la Biblioteca de la Universidad de València.

Su nivel de calidad es sensiblemente inferior al de su padre y maestro, sobretodo en las composiciones de varias figuras y carece del cuidado concepto de la perspectiva que tan bien maneja Paolo, pero en ocasiones como la presente ofrece imágenes de grave belleza y emoción contenida, superponiendo a su formación inicial las nuevas propuestas que habían planteado los Hernandos y los Macip.