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Díptico de los santos médicos

Miquel Esteve. Óleo sobre tabla. 86 x 61,5 x 2,5 cm. Primer tercio del siglo XVI. Museo de la Catedral de Segorbe.

Descripción

Los santos Cosme y Damián aparecen de pie, sobre un paisaje de horizonte bajo, con vegetación y montañas y un cielo con algunas nubes. Visten ricas vestiduras y aparecen tocados con gorro y sombrero respectivamente. San Cosme sostiene un frasco seguramente con orina para analizar los posos, mientras san Damián lleva una espátula en la derecha y la cajita de los unguentos en la izquierda.  
Los Santos Cosme y Damián son dos de los santos sanadores más populares que existen en la hagiografía cristiana desde su martirio en el siglo III d.C. hasta nuestros días. Su culto se extendió desde el imperio Bizantino, patrocinado por el emperador Justiniano y Teodosio II, hasta Inglaterra, pasando por todo el continente europeo. Su culto llegó a Roma en el siglo VI, donde se les dedicó una iglesia en el Foro.
Sus representaciones en la València bajomedieval y renacentista se multiplican, junto con la de otros santos “sanadores”, como san Roque, san Sebastián y san Cristóbal. Recordemos aquí el ejemplo de la pintura mural de la ermita de San Antonio de Villahermosa del Río, en nuestro ámbito geográfico inmediato. Pero desaparecerá en el barroco, a diferencia del propio san Roque, cuyas representaciones experimentarán un auge espectacular, convirtiéndose en el santo sanador por antonomasia y desplazando a sus otrora compañeros.
Los Santos Médicos serán representados tanto repartidos en la imaginería de los retablos, como en el  dedicado a San Miguel y el de san Dionisio y santa Margarita de la Catedral de València, obras de Vicent Macip; como emparejados en una sola tabla o en forma de díptico, como aquí los tenemos. Emparejados y en una única tabla los representarán tanto Rodrigo Osona, en la obra conservada en el Museu de Belles Arts de Castelló, como el propio Vicent Macip, en obra actualmente en colección particular madrileña y Miquel del Prado, en ejemplar actualmente en la colección Serra-Alzaga de València. Con todo tanto las obras de Macip y del Prado, como la que aquí se presenta derivan de los santos médicos pintados por Yáñez y Llanos para la Catedral de València, actualmente desaparecidos. La trasposición de formas es prácticamente literal en el san Damián, que reproduce postura, plegados de telas, juego de manos, rostro y hasta tipo de sombrero.
Estas semejanzas tan estrechas nos llevan a pensar en alguien que tenia muy presentes los ejemplos de los autores de las puertas de la Seo de València. En este sentido Miquel Esteve siempre ha sido considerado su colaborador y discípulo. Tenemos documentado a Esteve entre 1513 y 1528, fechas entre su primera presencia en la tacha real, aportando una cantidad inferior a las que aportaron Rodrigo de Osona y Pere Cabanes, pero superior al resto de pintores y la de su muerte, puesto que en ese año su viuda se manifiesta como tal en su testamento. La influencia de Yáñez y Llanos se evidencia además en esta tabla en la aparición del paisaje, que viene a substituir de forma definitiva los fondos dorados y los brocados que todavía utilizan Osona y Macip y que los Hernandos ni siquiera consideraron. La obra fundamental de Miquel Esteve, que ha servido para atribuirle otras dispersas por todo el territorio valenciano, es el conjunto mural realizado entre 1518-1520, en colaboración con Miquel del Prado, para el palacio del Consell de la ciudad, del que se conservan fragmentos.      
En cuanto a semejanzas formales nos parece interesante comparar el rostro de san Cosme con el de santo Domingo de Guzmán de la Virgen del Caballero de Colonia del Museo del Patriarca y el del san Damián con el del caballero que está de pie en segundo plano a la izquierda en la misma obra, atribuida unánimemente al pintor.