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Purísima

Escuela madrileña. Óleo sobre lienzo. Finales del siglo XVII o primer cuarto del XVIII. 39 x 26,5 cm. Pintura. Convento de Carmelitas Descalzas de Caudiel.

Descripción

La Virgen ocupa el centro de la composición, envuelta en una gloria de nubes y un fondo dorado y rodeada de angelitos que portan símbolos de la letania del rosario, entre los que es posible distinguir a la izquierda el espejo de justicia y los lirios como símbolo de virginidad; en la base nos encontramos con las rosas, mientras que en la parte derecha aparece la fuente, las azucenas y un ramo de olivo. La Virgen tiene las manos juntas sobre el pecho en actitud de oración, gesto al que acompañan sus ojos elevados a lo alto. Viste túnica blanca y manto azul, siguiendo la iconografía ya establecida para esta advocación. Es curioso el collar de oro en su cuello, que no suele presentarse en este tipo de representaciones. Podría hacer alusión a la orden del Toisón, pero no nos atrevemos a formular otras hipótesis.
El ligero movimiento de los ropajes y el frenesí dinámico de los angelitos que presentan los símbolos nos hace pensar en algún pintor madrileño de evidente calidad. En concreto hemos pensado en Alonso del Arco, con cuyos grupos de angelitos rodeando purísimas encuentra el nuestro evidentes paralelismos, si bien la protagonista se aleja del concepto más vaporoso, abocetado y movido de las inmaculadas que hizo del Arco.
Quizás conviene recalcar aquí el papel decisivo de Joan de Joanes y su representación de este misterio, fechada en 1568 y basada en las directrices facilitadas por el jesuita Martín Albero, a quien se apareció en sueños la Virgen, indicándole como quería ser representada. En todo caso la imagen de Nuestra Señora sobre el creciente lunar y como figuración de la mujer apocalíptica que contempló san Juan Evangelista, es un tipo que comienza a fraguarse a principios del siglo XV, siendo difundido por toda Europa por las imprentas nórdicas. Conviene recordar, con todo, que la figuración de María rodeada de angelitos portadores de los símbolos de la letanía ya se encuentra fijada en el grabado de la portada de l'Espill o Llibre de les dones, de Jaume Roig, editado en 1531 en València, que volverá a repetirse con ligeras variaciones en la edición de 1561.